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Discursos del movimiento por los derechos de los hombres en la machosfera española

Andrea MarchenaImagen de Andrea Marchena, alumna del Máster en Sexología y Género en Fundación Sexpol

Máster en Sexología y Género


La machosfera está influyendo cada vez más en la forma en que se construye y se vive la masculinidad actual. Este artículo analiza cómo reproducen estereotipos de género, promueven la victimización masculina y refuerzan discursos antifeministas, afectando la percepción de la violencia y las relaciones entre hombres y mujeres. Se reflexiona sobre el papel de los Activistas por los Derechos de los Hombres como líderes de opinión entre la machosfera y la sociedad general y la importancia de cuestionar estos discursos para favorecer relaciones más igualitarias.

Feminismo, antifeminismo y cultura digital

La digitalización y las redes sociales han transformado profundamente nuestras sociedades y con ello, también han transformado los movimientos sociales y reforzado los procesos de socialización.

En el caso del feminismo, han permitido la creación de comunidades transnacionales que visibilizan la desigualdad de género y, especialmente, la violencia sexual contra las mujeres. Esta expansión ha favorecido la consolidación de lo que se ha denominado una “cuarta ola” feminista, caracterizada por su dimensión digital y su énfasis en la denuncia de la violencia sexual (Cobo 2019).

el feminismo es presentado como un movimiento hegemónico

que persigue y discrimina a los hombres

Sin embargo, este proceso ha ido acompañado de la emergencia de un contramovimiento antifeminista que se articula como respuesta a estos avances. El antifeminismo contemporáneo no es un fenómeno residual, sino una resistencia estructurada que adapta sus discursos al contexto histórico, utilizando nuevas estrategias comunicativas en el entorno digital (Bonet-Martí 2020, 2021). En este marco surge la machosfera, entendida como un conjunto de comunidades online que difunden discursos antifeministas y misóginos, promoviendo una agenda política contraria a la igualdad de género (Ging y Siapera 2018).

Uno de los elementos centrales de estos discursos es la construcción de una narrativa de victimización masculina. En estos espacios, el feminismo es presentado como un movimiento hegemónico que persigue y discrimina a los hombres, generando un sentimiento de agravio asociado a la pérdida de derechos y al cuestionamiento de los roles tradicionales de género. Este fenómeno se vincula también a “un pánico moral que ve a los movimientos feministas y LGTBI como amenaza, en primera instancia, a los hombres, y, en segunda, al modelo familiar tradicional basado en la pareja heterosexual” (García-Mingo y Díaz Fernández 2022:9)

Neoliberalismo y crisis de la masculinidad

La machosfera no puede analizarse al margen del contexto socioeconómico en el que emerge. Diversos autores señalan su relación con la racionalidad neoliberal, que promueve valores como la meritocracia, la competitividad y la responsabilidad individual.

El hombre proveedor, la autoridad masculina o la familia patriarcal

se han visto erosionados por los cambios sociales

En este marco, las desigualdades estructurales tienden a interpretarse como fracasos individuales, lo que facilita la aparición de discursos que responsabilizan a las mujeres o al feminismo del malestar masculino. Cobra especial relevancia la proliferación de influencers digitales cuya popularidad radica en ofrecer modelos de éxito personal, económico y afectivo. Refuerza todo esto la figura del “empresario de sí mismo”, que se ha extendido también al ámbito de las relaciones afectivas y sexuales, donde proliferan discursos que presentan el éxito en el mercado sexual como resultado del esfuerzo individual. Influencers, gurús de la seducción o creadores de contenido promueven modelos de masculinidad basados en la optimización personal y la competencia, reforzando una visión mercantilizada de las relaciones (Ging et al. 2023 citado en Muñoz-Saavedra y Bär Kwast 2025).

Todo este contexto se relaciona con la idea de la crisis de la masculinidad y lo que Beatriz Ranea (2021) conceptualiza como “resquebrajamiento de los pilares tradicionales donde se sustentaba la masculinidad hegemónica”. El hombre proveedor, la autoridad masculina o la familia patriarcal se han visto erosionados por los cambios sociales.

Este resquebrajamiento genera incertidumbre en torno a la identidad masculina y favorece la búsqueda de nuevos espacios de identificación y socialización entre hombres. La machosfera puede entenderse como un espacio de reconfiguración de la masculinidad, donde se articulan respuestas a esta crisis y se reformulan discursos que normalizan y legitiman la violencia contra las mujeres. A través de prácticas como el ataque, el acoso o la intimidación en entornos digitales, estas comunidades refuerzan identidades basadas en la pertenencia al grupo y en la oposición al feminismo, configurando lo que algunos autores denominan una identidad masculina fraternal o fratría, construida mediante comportamientos discursivos agresivos. Ranea (2021) describe la fratría como:
“Tipo de homosociabilidad que actúa como disciplinante en la adscripción a las normas de masculinidad, y sienta las bases del vínculo entre hombres que garantiza su hegemonía social”.

La machosfera como espacio de producción de discursos

La machosfera se define como un ecosistema digital heterogéneo que agrupa diversas subculturas masculinistas (Ging 2017). Una de sus características es la pluralidad de hombres de diferentes ideologías, religiones y contextos socioeconómicos que componen sus subculturas. Estas subculturas se diferencian principalmente por la respuesta que ofrecen al problema que identifican en común, que suele definirse como un sistema social “ginocentrista” que favorecería a las mujeres frente a los hombres. Ging (2017) propone una tipología en la que se incluyen los Men’s Rights Activists (MRA), los Men Going Their Own Way (MGTOW), los Pick-Up Artists (PUA) y los Incels.

Los Pick-Up Artists se centran en desarrollar estrategias para aumentar el éxito sexual con las mujeres; los MGTOW optan por retirarse de las relaciones afectivas y del matrimonio como forma de protesta; los Incels construyen su identidad en torno a la imposibilidad de acceder a relaciones sexuales; mientras que los MRA o en español, los Activistas por los Derechos de los Hombres (ADH) se organizan políticamente para denunciar lo que consideran discriminación estructural contra los hombres.

Estas comunidades comparten ciertos marcos ideológicos, como la idea de jerarquía sociosexual, la victimización masculina y la percepción de que los hombres han perdido poder en la sociedad contemporánea (García-Mingo y Díaz Fernández 2022).

Los hombres de la machosfera española se organizan en foros, redes sociales (Instagram, Youtube, Twitter, Facebook, TikTok) y en canales como Telegram, WhatsApp y páginas web propias.

la misoginia se reviste de […] argumentos pseudocientíficos

que buscan dotar de legitimidad intelectual a estos discursos

Estos espacios funcionan como lugares de socialización donde los hombres construyen interpretaciones sobre su identidad, sus relaciones y su posición en el sistema de género. En ellos se generan discursos que reinterpretan la violencia, la sexualidad y las relaciones de pareja desde una perspectiva antifeminista. Por ejemplo, se difunden ideas como la “hipergamia femenina” o la existencia de un mercado sexual en el que los hombres compiten por el acceso a las mujeres, lo que contribuye a construir una visión de las relaciones basada en la competencia y la desigualdad. La hipergamia se refiere al “acto de buscar pareja de mejor nivel socioeconómico que uno mismo. Sin embargo, en la machosfera se trabaja a partir de la hipergamia femenina […] que se sustenta en dos pilares: 1) la reproducción con los hombres con la mejor genética posible; y 2) asegurarse la mejor provisión económica posible” (García-Mingo y Díaz Fernández 2022:16).

Además, la machosfera se ha relacionado con el desarrollo de lo que algunos autores denominan tecnoculturas tóxicas, espacios digitales en los que el discurso misógino se presenta mediante argumentos aparentemente racionales o científicos con el objetivo de desacreditar, excluir o silenciar a las mujeres en el espacio digital (Lacalle 2023). De este modo, la misoginia no siempre se expresa de forma explícita, sino que se reviste de lenguaje técnico, estadísticas o argumentos pseudocientíficos que buscan dotar de legitimidad intelectual a estos discursos.

Otra de sus características es la capacidad pedagógica, ya que produce y difunde marcos interpretativos que se extienden más allá de sus comunidades. Diversas investigaciones señalan que la machosfera española está influyendo en la conceptualización social de la violencia sexual mediante un proceso de producción y difusión de marcos interpretativos antifeministas. Según el trabajo de García-Mingo, Díaz Fernández y Tomás-Forte (2022), se está produciendo una reconfiguración del imaginario sobre la violencia sexual en España como resultado del trabajo ideológico desarrollado en estos espacios digitales. Este proceso se articula a través de varios mecanismos, como la reconfiguración de la masculinidad, la creación de nuevos marcos interpretativos sobre la violencia sexual y la difusión de estas ideas hacia la sociedad general.

El movimiento por los derechos de los hombres como generadores de opinión

Los Activistas por los Derechos de los Hombres (en adelante ADH) tienen además un papel relevante como generadores de opinión y como legitimadores ideológicos de muchos de los discursos que circulan en la machosfera. A diferencia de otras subculturas, los ADH construyen discursos con apariencia jurídica, política o académica, lo que les otorga una mayor legitimidad social y facilita que sus mensajes lleguen a hombres que no participan directamente en estas comunidades digitales. De este modo, sus discursos funcionan como un puente entre la machosfera y el debate público.

la misoginia puede difundirse de forma aparentemente inofensiva,

lo que facilita su aceptación social

La influencia de estos discursos puede observarse en estudios como el realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD (2021), donde se concluye que uno de cada cinco jóvenes varones entre 15 y 29 años considera que la violencia de género no existe y que se trata de un invento ideológico, lo que muestra hasta qué punto estas narrativas están penetrando en la percepción social de la desigualdad y la violencia de género.

El discurso de los ADH se basa en la idea de que existe una discriminación estructural contra los hombres, provocada por el feminismo y las políticas de igualdad. A partir de esta premisa, se construye una narrativa de agravio masculino en la que los hombres aparecen como víctimas del sistema. Esta narrativa se articula en torno a temas como las denuncias falsas, la custodia de los hijos o la representación social de los hombres como agresores (García-Mingo et al. 2022).

Uno de los mecanismos clave de este discurso es la generalización de experiencias individuales. Situaciones como conflictos en procesos de divorcio o casos de hombres víctimas de violencia son utilizadas para construir una narrativa más amplia en la que todos los hombres son presentados como perjudicados por el sistema. Este proceso permite transformar experiencias particulares en argumentos ideológicos que refuerzan la idea de victimización masculina.

Además, los ADH contribuyen a la difusión de la idea de que la violencia no tiene género, cuestionando así los marcos feministas que entienden la violencia como un fenómeno estructural vinculado a la desigualdad de género. A través de estos discursos, se construyen nuevos marcos interpretativos que desplazan el foco desde las mujeres como víctimas hacia los hombres como víctimas invisibilizadas.

Estrategias comunicativas y difusión de los discursos

La expansión de los discursos de la machosfera se ve favorecida por el uso de estrategias comunicativas propias de la cultura digital. Una de las más relevantes es la creación de cámaras de eco, donde las creencias de los usuarios se refuerzan mediante la interacción con personas que comparten las mismas ideas, lo que dificulta el contraste de la información (Cinelli et al. 2021).

Otra estrategia fundamental es el uso de memes y humor tal y como analizan García-Mingo y Díaz Fernández (2022). La memética permite simplificar y viralizar ideas complejas, al tiempo que el humor actúa como un mecanismo que legitima discursos ofensivos al presentarlos como bromas. De este modo, la misoginia puede difundirse de forma aparentemente inofensiva, lo que facilita su aceptación social.

Asimismo, la machosfera se caracteriza por su capacidad de reaccionar rápidamente a acontecimientos mediáticos, generando interpretaciones antifeministas de la actualidad. Esta dimensión contextual, junto con el uso de un lenguaje propio y referencias internas, contribuye a la cohesión de estas comunidades y a la consolidación de una identidad compartida.

A través de estas estrategias, los discursos de la machosfera no solo se mantienen dentro de estas comunidades, sino que se difunden hacia el conjunto de la sociedad, influyendo en la forma en que se entienden la masculinidad, la sexualidad y la violencia. Este proceso se conoce como estrategias de polinización (García-Mingo et al. 2022).

Conclusión

La machosfera actualmente constituye un espacio relevante de producción ideológica y socialización masculina. Frente a sus discursos de odio, debemos crear comunidades con las que sentirnos acompañadas y nos alejen de la individualidad, no depositarlo todo en el activismo digital y no dar por sentados los derechos conquistados.


Bibliografía

  • Bonet-Martí, Jordi. 2020. «Análisis de las Estrategias Discursivas Empleadas en la Construcción de Discurso Antifeminista en Redes Sociales.» Psicoperspectivas: Individuo y Sociedad 19(3):1-14.
  • Bonet-Martí, Jordi. 2021. «Los Antifeminismos como Contramovimiento: Una Revisión Bibliográfica de las Principales Perspectivas Teóricas y de los Debates Actuales.» Teknokultura: Revista de Cultura Digital y Movimientos Sociales 18(1):61-71.
  • Cinelli, Matteo, Gianmarco De Francisci Morales, Alessandro Galeazzi, Walter Quattrociocchi, and Michele Starnini. 2021. “The Echo Chamber Effect on Social Media.” Proceedings of the National Academy of Sciences 118(9). doi: https://doi.org/10.1073/pnas.2023301118.‌
  • Cobo, Rosa. 2019. La Cuarta Ola Feminista. Madrid: Editorial Catarata.
  • García-Mingo, Elisa y Silvia Díaz Fernández. 2022. Jóvenes en la Manosfera: Influencia de la Misoginia Digital en la Percepción que Tienen los Hombres Jóvenes de la Violencia Sexual. Madrid: Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, Fad
  • Mingo, Elisa García, Silvia Díaz-Fernández, and Sergio Tomás Forte. 2022. “(Re)Configurando El Imaginario Sobre La Violencia Sexual Desde El Antifeminismo: El Trabajo Ideológico de La Manosfera Española.” Política Y Sociedad 59(1):4. doi: https://dialnet.unirioja.es/servlet/dcart?info=link&codigo=8410071&orden=0.
  • Ging, Debbie. 2017. “Alphas, Betas, and Incels: Theorizing the Masculinities of the Manosphere.” Men and Masculinities 22(4):638–57. doi: https://doi.org/10.1177/1097184X17706401
  • Ging, Debbie y Eugenia Siapera, 2018. Gender Hate Online: Understanding the New Anti-Feminism. Cham, Suiza: Palgrave Macmillan.
  • Lacalle, Charo. 2023. “The otherless other: las pasiones misóginas de la manosfera española.” Signa: Revista de La Asociación Española de Semiótica 32:41–53. doi: https://doi.org/10.5944/signa.vol32.2023.36111.
  • Muñoz-Saavedra, Judith y Brenda Bär Kwast. 2025. «Masculinidades Hegemónicas, Antifeminismo y Capitalismo de Plataformas: Análisis y Acción en una Experiencia de Alfabetización Digital Crítica en Educación Superior.» Izquierdas 54:1-37
  • Ranea-Triviño, Beatriz. 2021. Desarmar la Masculinidad: Una Mirada desde el Feminismo. Madrid: Editorial Catarata.
  • Rodríguez San Julián, Elena, Daniel Calderón Gómez, Stribor Kuric Kardelis y Anna Sanmartín Ortí. 2021. Barómetro Juventud y Género 2021: Identidades, Representaciones y Experiencias en una Realidad Social Compleja. Madrid: Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, Fad

 

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