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10 cosas (+1) que debes saber antes de estudiar Sexología

  1. NO necesitas ser psicóloga o médica.
    La Sexología es una disciplina interdisciplinar. También se trabaja desde la educación, la pedagogía, el trabajo social, la sociología, la antropología, la intervención comunitaria, la divulgación… Eso sí, la formación de origen condicionará posteriormente qué tipo de intervención profesional realizarás.
  2. La Sexología necesita perspectiva de género SIEMPRE.
    No es una asignatura más, sino una perspectiva desde la que comprender la sexualidad. Desde que nacemos, se nos educa de manera diferente en función del género que se nos asigna y crecemos rodeadas de mensajes que nos indican cómo debemos comportarnos, relacionarnos y vivir nuestros cuerpos, deseos y placeres. Esos mandatos, desigualdades y construcciones culturales atraviesan profundamente nuestra sexualidad. Por eso, la perspectiva de género no puede ocupar un tema aislado: debe atravesar toda la formación en Sexología.
  3. Mira bien el PROFESORADO.
    Un buen programa no sirve de mucho sin un buen equipo detrás. Revisa su formación, experiencia y trayectoria profesional, pero también la diversidad de perfiles, disciplinas y perspectivas. Aprender desde diferentes miradas enriquece el pensamiento crítico y evita convertir una disciplina compleja en una única forma de entender la sexualidad.
  4. Lo BIOPSICOSOCIAL no sirve si olvidamos lo social.
    Muchas dificultades que parecen individuales tienen raíces culturales: coitocentrismo, mandatos corporales, pornografía, roles de género, productividad, modelos relacionales… La sexualidad no ocurre aislada del mundo en el que vivimos por tanto no tiene ningún sentido quedarnos solo en lo bio-psicológico solamente. No descuidemos lo social.
  5. Exige base CIENTÍFICA.
    Sexología no es opinión, intuición ni aquello que funciona en TikTok. Una formación debe enseñar evidencia, pensamiento crítico y también a reconocer los límites de lo que sabemos.
  6. La teoría sin PRÁCTICA se queda coja.
    Diseñar talleres, analizar casos, hacer intervención y asesoramiento o supervisar situaciones reales debería formar parte del aprendizaje. Pregunta por las prácticas antes de matricularte. ¿Existen realmente? ¿Dónde? ¿Cuántas horas? ¿Están tutorizadas? Una lista de centros colaboradores no equivale necesariamente a una experiencia práctica de calidad.
  7. La DIVERSIDAD y la INTERSECCIONALIDAD no pueden ser “un tema” al final del programa.
    Las diversidades corporales, funcionales, sexuales, de género, relacionales y culturales deberían atravesar toda la formación. La mirada interseccional es imprescindible para comprender que estas realidades no existen de forma aislada: se cruzan con la edad, el origen, la clase social, la racialización, la discapacidad o la situación económica, generando experiencias, desigualdades y formas diferentes de vivir la sexualidad.
  8. Revisar TU propia sexualidad.
    Es difícil acompañar sexualidades diversas si nunca has revisado tus propios mitos, prejuicios, límites, vergüenzas y actitudes. ¿Lleva este acompañamiento el programa?
  9. Sexología NO ES solamente terapia sexual.
    También es educación, prevención, asesoramiento, investigación, intervención comunitaria, trabajo con colectivos y promoción de la salud sexual.
  10. La EXPERIECIENCIA importa.
    No solo cuántos años lleva existiendo una formación, sino si durante esos años ha habido docencia continuada, actualización de contenidos, práctica profesional y contacto real con los cambios que ha vivido la Sexología. Revisa las reseñas de Google. No todo vale.
  11. Comprueba qué TITULACIÓN obtendrás realmente. “Máster”, “experto”, “especialista” o “titulación universitaria” no significan necesariamente lo mismo. Hay que saber quién expide el título y qué acredita exactamente.

Hazte estas preguntas antes de pagar la matrícula:

¿La formación ofrece una mirada verdaderamente sexológica o se limita a reproducir contenidos de Psicología o Medicina? ¿El profesorado tiene formación específica en Sexología? ¿Voy a aprender a intervenir con personas y colectivos o solo a memorizar teoría? ¿El programa parte de un enfoque biopsicosocial e integrador? ¿La entidad posee una trayectoria reconocible en el ámbito de la Sexología? ¿La perspectiva de género, la diversidad y la interseccionalidad atraviesan toda la formación o aparecen únicamente en un tema aislado? ¿Ofrece prácticas reales y no únicamente ejercicios ficticios? ¿Cuántas horas tendré y quién las supervisará? ¿Existe acompañamiento durante todo el proceso formativo? ¿Recibiré una devolución individualizada que me ayude a mejorar? ¿Incluye un verdadero análisis de las actitudes personales hacia la sexualidad? ¿Cuánto tiempo real de dedicación y aprendizaje exige la formación? ¿Qué titulación voy a obtener, quién la expide y qué acredita exactamente? ¿La formación prepara realmente para intervenir o se limita a expedir un título?

Y, sobre todo: cuando termine, ¿me sentiré realmente preparada para trabajar responsablemente con personas o solamente tendré un título que añadir al cv y un diploma en mi pared? ¿Estaríamos dispuestas a ser atendidas por alguien que se ha formado de esa manera?

En Fundación SEXPOL llevamos formando profesionales de la Sexología desde 1982. Nuestras formaciones reúnen todo esto y mucho más: perspectiva de género transversal, profesorado con experiencia profesional real, diversidad de miradas, base científica, revisión de actitudes, prácticas, tutorías y acompañamiento durante todo el proceso de aprendizaje. Porque para nosotras formarse en Sexología no consiste únicamente en obtener un título, sino en adquirir los conocimientos, las herramientas y la responsabilidad necesarias para trabajar con personas.

Antes de elegir dónde estudiar Sexología, no preguntes solo cuánto cuesta; pregunta qué sexóloga vas a poder ser cuando termines (y mira a ver si la sexología que quieres hacer)

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