
Almudena Pérez Rivero
Máster en Terapia Sexual, de Parejas y otros vínculos sexuales con perspectiva de Género de Sexpol
Las aplicaciones de citas han transformado profundamente no sólo las formas de encuentro, sino también la manera en que las personas experimentan el deseo y construyen el compromiso. Este artículo analiza cómo estas plataformas están reconfigurando los procesos de atracción, elección y vinculación afectivo-sexual.
Se exploran fenómenos como la fragmentación del deseo, la hiperestimulación, la ilusión de abundancia, la flexibilización (o precarización) del compromiso, la responsabilidad afectiva, el impacto en la salud mental y la diversidad relacional. Asimismo, se incorpora una perspectiva sexológica sobre estos cambios de vinculación.
Se concluye que las aplicaciones de citas amplían posibilidades relacionales, pero producen nuevas formas de desear y vincularse, caracterizadas por mayor inmediatez, menor estabilidad y compromiso y una tensión constante entre libertad y desconexión, que generan un impacto mayormente negativo y perpetúan una sexualidad basada en el rendimiento y normativa. Se proponen claves terapéuticas para habitar estos espacios de manera más consciente, ética y alineada con el deseo propio.
Introducción
En la actualidad, una gran parte de la socialización se realiza y consolida en el contexto digital, especialmente en la vinculación afectivo-sexual. Cabe destacar la aparición y creciente presencia de las aplicaciones de citas como uno de los principales escenarios donde se construyen los vínculos afectivo-sexuales. Su expansión e impacto ha atravesado generaciones, sexualidades y contextos culturales, cambiando estructuralmente el modo de vinculación. Además de modificar el acceso al encuentro, también parecen afectar los procesos psicológicos y sociales que configuran el deseo y el compromiso: cambiando cómo deseamos, a quién elegimos y cuánto nos implicamos. Este artículo tiene como objetivo analizar estos cambios centrándose en dos dimensiones clave: la reconfiguración del deseo y la transformación del compromiso, desde una perspectiva sexológica.
el compromiso y aparente apertura también pueden derivar en precariedad afectiva
Aspectos relevantes
- Deseo variable: el deseo es un producto de factores biopsicosociales, integrado en un contexto cambiante, y que se ve afectado por el cambio en el contexto.
- Hiperestimulación y saturación erótica: La accesibilidad a un espacio digital destinado a la vinculación afectivo-sexual genera un contexto erótico, con estímulos constantes, novedosos y de alta intensidad (cuyo formato más habitual es visual), que fomenta la habituación a esta sobreestimulación y afectaría al deseo y excitación de las personas usuarias.
- Transformación del compromiso: La elaboración y mantenimiento de vínculos afectivo-sexuales, que ha sido históricamente motivados por la búsqueda de supervivencia y estabilidad, ha pasado a ser mediado por algoritmos y lógicas de mercado, que facilitan la ilusión de abundancia y reemplazabilidad, así como una falta de compromiso y estabilidad de los vínculos.
- Diversidad relacional y potencial queer: Los modelos no normativos de vinculación y diversidad de guiones sexuales podrían verse beneficiados por la flexibilidad que aporta el uso de aplicaciones de citas, al poder generar comunidades y espacios seguros.
- Impacto en la subjetividad y la autoestima: la alta accesibilidad a encuentros, basada en un formato visual, y la fragilidad de los vínculos en un contexto erótico saturado, podría afectar a la autoestima y salud mental de las personas, generando una dependencia a la validación externa, un mayor apego inseguro y un cambio en las expectativas relacionales.
Recopilación teórica
Primero, hace falta entender la evolución de las aplicaciones de citas, para entender mejor su efecto: En los años 90, aparecen las primeras webs de citas como Match.com (1995), que se basaban en perfiles extensos y cuestionarios de compatibilidad y estaban orientadas a relaciones estables y principalmente monógamas y heterosexuales. En ese momento, el uso de internet para vincularse estaba estigmatizado y se percibía como una alternativa secundaria. A partir del 2000, surgen plataformas específicas para población queer y sexualidades no normativas (como Gaydar, FetLife, Feeld…), que no solo facilitan encuentros, sino también espacios seguros y comunidades. Con la aparición del smartphone, el uso de aplicaciones se dispara y Grindr (2009) introduce la geolocalización en tiempo real, transformando el encuentro en una experiencia inmediata y basada en proximidad. Más tarde, Tinder (2012) generaliza el sistema de “swipe”, consolidando una lógica de interacción rápida y visual.
Rosenfeld et al. (2019) confirman que las aplicaciones de citas han desplazado otras formas de encuentros y vinculación afectivo-sexual, lo que ha aumentado el acceso a potenciales vínculos, alterando los procesos tradicionales de selección (Finkel et al. 2012).
Como señala Bauman (2003), las relaciones contemporáneas se han vuelto “líquidas”, caracterizadas por sus baja estabilidad y compromiso. Esta fragilidad se debería a las facilidades que permiten las plataformas digitales y aplicaciones de citas: Según Rusbult (1980), “el compromiso y estabilidad de las relaciones se ven principalmente afectados por tres factores que son la satisfacción, la comparación con alternativas y el tamaño de la inversión”. En relación con esto, Barker y Langdridge (2010) proponen cuestionar los modelos normativos de relación, abriendo la posibilidad de formas más flexibles de compromiso.
las aplicaciones de citas han desplazado
otras formas de encuentros y vinculación afectivo-sexual
Este marco de cambio en el compromiso también altera el deseo: Illouz (2007) plantea que el amor ha sido atravesado por lógicas de mercado, transformando el deseo en un proceso de elección racionalizada. En efecto, el deseo es “un producto plástico de factores biopsicosociales, que resultan en el impulso que lleva a buscar el objeto deseado, generando estrategias placenteras para ello” (Fundación Sexpol 2026) y la respuesta sexual está sujeta a inhibidores y excitadores, según explica el modelo de control dual de Bancroft y Janssen (Fundación Sexpol 2026). Así pues, estos cambios en el proceso de vinculación se sumarían a una distribución desigual de la atención y del deseo (Bruch y Newman 2018), a la repetición de jerarquías y prejuicios sociales (Wu y Trottier 2022), y a un impacto negativo en la percepción del valor propio, de la imagen corporal y de la salud mental (Castro y Barrada 2020, Holtzhausen et al. 2020 y Bowman et al. 2025).
Desde perspectivas queer, Le y Agnew (2003) investigan que este cambio en el compromiso también se da en la población queer, lo que recalca Campaioli (2022), que describe como las aplicaciones orientadas a población queer o que buscan ser más inclusivas, acaban repitiendo patrones de vinculación y guiones sexuales normativos.
Desarrollo
1. El deseo en un contexto saturado: de proceso a estímulo continuo
Las aplicaciones de citas convierten el deseo en una experiencia constante, inmediata y altamente visual. El gesto del “swipe” introduce una lógica de micro-decisiones repetidas que fragmentan la atención, reducen el tiempo de elaboración del deseo (y fantasías), la tolerancia a la frustración y la búsqueda de variedad en las estrategias placenteras e interacciones afectivo-sexuales.
Esto genera una hiperestimulación erótica: una exposición continua a cuerpos y posibilidades que dificulta la construcción de un deseo sostenido. El deseo deja de ser un proceso que se construye en el tiempo para convertirse en un estímulo que se activa y descarta rápidamente, generando una sensación de novedad e intensidad emocional que retroalimenta la baja atención y tolerancia a la frustración, incluso pudiendo inhibir la respuesta sexual.
los “matches” funcionan como indicadores de valor
Desde una perspectiva sexológica, este formato visual y reduccionista, esto fomenta la genitalidad y coito-centrismo, limitando la exploración de dimensiones más amplias del erotismo, como la conexión emocional, la curiosidad o el juego relacional.
2. ¿Adiós al compromiso?: La ilusión de abundancia y la fragilidad del vínculo
El acceso constante a múltiples opciones (sin tener en cuenta la posibilidad de usar de forma activa varias aplicaciones de forma simultánea) genera una sensación de abundancia que, paradójicamente, puede dificultar la toma de decisiones y elección de mantener la atención y el deseo de forma sostenida. Sumado a esta paradoja de la elección, aparece la lógica de mercado que convierte las interacciones afectivo-sexual casi en transacciones y elecciones puramente racionales, que además perpetúan prejuicios y jerarquías. En efecto, las aplicaciones fomentan una percepción de las personas como reemplazables y de vínculos como provisionales, al tener siempre alternativas disponibles. Esto puede reducir la tolerancia a la frustración e incertidumbre y dificultar la elaboración de conflictos dentro de una relación: la persona se frustraría rápidamente en un vínculo, elaborando nuevas estrategias placenteras. Pero, la aparentemente gran cantidad de alternativas, la satisfacción intensa y momentánea de un match y la facilidad para “construir” un vínculo invirtiendo poca energía (un “swipe”) contribuyen a un bajo compromiso y estabilidad del vínculo.
3. ¿Rompiendo normas?: Potencial queer y diversidad relacional
Este cambio en el compromiso puede también haber contribuido a flexibilizar los modelos tradicionales de vinculación, permitiendo formas de compromiso más diversas: relaciones abiertas, vínculos no monógamos, encuentros sin guion predefinido. Desde una perspectiva sexológica y queer, esto puede interpretarse como una oportunidad para cuestionar normas rígidas. La existencia de aplicaciones más específicas y segmentadas que han facilitado la exploración del deseo y la sexualidad fuera de los marcos heteronormativos y coitocentristas, han facilitado el acceso a comunidades, identidades y prácticas diversas, incluyendo el BDSM y otras formas de sexualidad no normativa. Esto podría generar una apertura a un modelo de compromiso más amplio, no necesariamente centrado en exclusividad o duración, sino en acuerdos conscientes y negociados. Sin embargo, muchos estudios concluyen que se acaban repitiendo los patrones y guiones sexuales tradicionales.
4. El impacto de la precariedad afectiva y la deseabilidad
Sin embargo, esta flexibilidad en el compromiso y aparente apertura también pueden derivar en precariedad afectiva, si no va acompañada de comunicación y responsabilidad. El “ghosting”, por ejemplo, es una manifestación clara de esta lógica: la desaparición sin explicación refleja una baja inversión emocional y una evitación del compromiso interpersonal. No sólo este tipo de falta de responsabilidad afectiva puede afectar a la salud mental, ya que el deseo está profundamente ligado a la validación externa, especialmente en este contexto digital mercantil: los “matches” funcionan como indicadores de valor y la desigual distribución de la atención refuerza jerarquías de deseabilidad. Esto condiciona las expectativas relacionales, merma la autoestima (corporal especialmente) y genera frustración, inseguridad, impotencia, dependencia emocional y ansiedad al vincularse.
Conclusiones
Las aplicaciones de citas han cambiado el proceso de vinculación, pero también están transformando profundamente el deseo y el compromiso en la sociedad contemporánea. Han convertido el deseo en una experiencia más inmediata, visual y fragmentada, y han flexibilizado —aunque también precarizado— las formas de compromiso. Aunque parecen ofrecer mayor visibilidad queer y diversidad relacional, acaban perpetuando guiones y patrones normativos y limitantes. Estos cambios son un reflejo del contexto social (y capitalista) cambiante, resultado de una tensión constante entre expansión y superficialidad, libertad y desconexión, posibilidad y saturación.
Desde una perspectiva sexológica, sería interesante implementar pautar para un uso consciente, pausado y explícito, como:
- Reconectar con el propio deseo, diferenciándolo del estímulo constante, poniendo el foco en la experiencia propia y deshabituando el cuerpo a la estimulación constante y validación externa
- Desacelerar los procesos de elección, permitiendo la construcción del vínculo, fomentando la pausa y conciencia sobre la propia predisposición, motivación o estado emocional
- Ampliar la definición de sexualidad, más allá del rendimiento y el coito
- Practicar una ética del compromiso, incluso en vínculos no normativos
- Desarrollar alfabetización emocional digital, promoviendo habilidades de comunicación, integrando límites y autocuidado
- Generar conciencia sobre el funcionamiento de las aplicaciones y de las relaciones, entendiendo la variedad de procesos y motivaciones y promoviendo la responsabilidad afectiva
Si bien estas pautas serían individuales, sería interesante poder realizar grupos de personas o espacios seguros para ponerlas en práctica y compartir experiencias, puesto que los resultados sobre el impacto de su uso son consistentes. Paralelamente, se podría plantear la responsabilidad de las empresas a la hora de paliar estos efectos, pudiendo por ejemplo generar una aplicación, herramienta o paso integrado que implicara una pequeña psicoeducación sobre estas ideas, un filtro o sistema de autocuidado (por ejemplo, recordatorios o comprobaciones sobre el malestar generado por el propio uso).
Como reflexión final, las aplicaciones no sólo cambian con quién nos relacionamos, sino cómo deseamos y cómo nos implicamos. El reto no es rechazarlas, sino habitarlas de manera más consciente, crítica y alineada con una sexualidad más compleja, diversa y humana.
Referencias
- Barker, M., Darren, L. 2010. Understanding non-monogamies. New York: Routledge.
- Bauman, Z. 2003. Liquid Love: On the Frailty of Human Bonds. Cambridge: Polity Press.
- Bowman, Z., Drummond, M., Church, J., Kay, J., Petersen, J.M. 2025. “Dating apps and their relationship with body image, mental health and wellbeing: A systematic review”. Computers in Human Behavior (165):108515.
- Bruch, E. E., Newman, M. E. J. 2018. “Aspirational Pursuit of Mates in Online Dating Markets.” Science Advances 4(8):9815.Campaioli, G. 2023. Hiding the gender binary behind the ‘other’. A cross-platform analysis of gender and sexuality self-categorization affordances on mobile dating apps. AboutGender – International Journal of Gender Studies 12 (23): 64-97.
- Castro, Á, Barrada J. R. 2020. Dating Apps and Their Sociodemographic and Psychosocial Correlates: A Systematic Review. Int J Environ Res Public Health 17(18):6500.
- Finkel, E.J., Eastwick, P.W., Karney, B.R., Reis, H.T., Sprecher, S. 2012. “Online Dating: A Critical Analysis from the Perspective of psychological science”. Psychological Science in the Public Interest 13(1):3–66.
- Fundación Sexpol. Sánchez, P. 2026. “Dificultades en la fase de deseo” [Contenido Teórico]. Máster en Terapia Sexual, de pareja y de otros vínculos con perspectiva de género, Fundación Sexpol, Madrid. Accedido el 10 de marzo de 2026.
- Holtzhausen, N., Fitzgerald, K., Thakur, I., Ashley, J., Rolfe, M., Pit, S. 2020. “Swipe-based dating applications use and its association with mental health outcomes: a cross-sectional study”. BMC Psychol 8(1):22.
- Illouz, E. 2007. Consuming the Romantic Utopia. Berkeley: University of California Press.
- Rosenfeld, M. J., Reuben, J.T., Hausen, S. 2019. “Disintermediating Your Friends: How online dating in the United Stated displaces other ways of meeting” PNAS 116(36):17753–17758.
- Rusbult, C. E. 1980. Compromiso y satisfacción en las asociaciones románticas: Una prueba del modelo de inversión.
- Revista de Psicología Social Experimental, 16(2), 172-186.
- Wu, S., Trottier, D. 2022. “Dating apps: a literature review”. Annals of the International Communication Association, 46(2): 91-115.



