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Cuando la educación sexual falla: el porno como agente pedagógico

Foto de Elisabet Cuscó Erotics Sensual Store

Elisabet Cuscó León

Máster en Sexología y Género


En este artículo se aborda cómo el consumo de pornografía como elemento pedagógico educativo afecta a la sexualidad de los NNA (niños, niñas y adolescentes). La falta de educación sexual en la sociedad española en la que vivimos promueve que la pornografía actúe como agente educativo.

El contenido que se puede aprender con la pornografía es erróneo y las revisiones consultadas lo relacionan con conductas sexuales de riesgo, aunque sea de manera correlacional. Es necesario hacer estudios longitudinales para buscar si realmente es causal o no. Con este artículo se pretende poner en el foco de la cuestión la falta de currículum educativo en los centros formales y la falta de comunicación en las familias, agentes que pueden ser modificadores de conductas en los NNA, así como de los centros sanitarios y otros espacios. Así mismo, planteo una pequeña propuesta de acción, cogiendo como base varias guías educativas donde la herramienta de trabajo principal es la alfabetización del porno, también llamado “Porn literacy”.

Contextualización del problema

Según la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS 2000:6), la sexualidad humana es un aspecto presente a lo largo de toda la vida de las personas. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. […] La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.

La mayoría de los estudios y revisiones están de acuerdo en que actualmente la pornografía es la herramienta educativa más rápida que usan nuestros NNA para acceder a información sobre sexualidad. Este contenido está a 30 segundos de alcance: abrir el móvil, acceder a internet y deslizar el dedo para entrar en un scroll infinito de vídeos porno “educativos” donde la realidad dista completamente de lo que sus ojos pueden ver en las pantallas.

La sociedad avanza, internet avanza…

pero la educación sexual sigue estancada en los años 80

Mora Ruiz y Ibác Fernández (s.f) hablan del término “nueva pornografía”. Esa pornografía que tiene mayor calidad, una resolución en la que puedes apreciar si la persona va depilada o cuánto lleva sin hacerlo y en la que la oferta y la demanda es ilimitada. Señalan que es una fábrica de placer masculino hecho por y para los hombres. Las personas de género femenino pasamos a ser un objeto de placer y en la que verter diferentes tipos de violencia para agrandar su ego masculino. Estos autores recuperan la idea de Núñez de que “La pornografía tiene ya mucho más de violencia que de sexo. Es más: si una escena sexual no contiene cierta dosis de violencia (verbal, física, actitudinal…), difícilmente será́ considerada pornográfica”(Núñez 2016, citado en Mora Ruiz e Ibác Fernández s.f.:223)

La expansión de internet ha aumentado el consumo de nueva pornografía ya que hay más disponibilidad, anonimato e inmediatez. Este hecho provoca una creciente preocupación en diversos ámbitos sobre cuáles son los efectos negativos de este consumo. Tal y como describen González Hernández et al. 2024, haciendo referencia a otro estudio “ la prevalencia de consumo de los adolescentes oscila entre el 56% y el 100%, mientras que el porcentaje varía entre el 7.6% y el 82% en las chicas” ( Carnevali et al. 2022, citado en González Hernández et al. 2024:730) poniendo en el centro del problema la relación entre el consumo de pornografía y los riesgos en la salud sexual de los adolescentes, así como que educación sexual están recibiendo los NNA.

Vacío educativo

En el contexto español hay pocos programas de educación sexual que sean adecuados para los NNA y los que se están impartiendo no cumplen con los resultados esperados. (Sánchez Pazo 2020).

La escasez de información por parte de las familias, primer agente educativo de los infantes, la escasa y mal enfocada educación sexual impartida en los centros formales, el sistema farmacopornográfico donde nos mandan constantemente imágenes perfectas y expectativas casi imposibles de cumplir junto con el acceso a internet de manera casi inmediata, da como resultado un caldo de cultivo perfecto para que haya un vacío en educación sexual que se llena con lo más rápido de consultar: el porno.

Tanto en el ámbito público de la sociedad como en el más íntimo y familiar, la sexualidad continúa siendo tabú. Algunas preguntas incomodan, algunos temas mejor ni pensarlos, algunos conflictos se evitan… y esto acaba generando un tabú sobre la sexualidad. En este contexto de vacío, la pornografía acaba siendo fuente de consulta, lo que pone en evidencia la falta de contenido educativo en la sociedad, educación y núcleo familiar y la necesidad urgente de crear, proponer y aplicar nuevas líneas educativas y pedagógicas en torno al tema.

Porno como aprendizaje

Tal y como sugiere Milano (2021) en el contenido pornográfico se muestran escenas de sexo erróneas. “Los roles, el consentimiento y cuidado durante el encuentro, las prácticas, los cuerpos deseables (y deseantes)” (Milano 2021:87) distan completamente de la realidad y está educando a los NNA de manera errónea en este ámbito. Uno de los hechos más preocupantes es la violencia sexual que se muestra y cómo se fomenta la cultura de la violación. En este caso se coloca a las personas de género femenino en una situación de peligro.

La pornografía tiene ya mucho más de violencia que de sexo

Según el artículo de Milano (2021), la ESI (educación integral en sexualidad, EIS en España) de manera curricular, aborda la sexualidad de manera integral teniendo en cuenta relaciones y derechos, género, prevención de violencias, salud sexual y reproductiva (UNESCO 2018) pero, de momento, aún no contempla la pornografía como dispositivo pedagógico al que más se tiene acceso aún con la evidencia de este hecho en numerosos estudios y revisiones.

Revisando los documentos oficiales podemos ver que en Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo, por el que se establecen la Ordenación y las Enseñanzas Mínimas de la Educación Primaria no aparece la palabra “pornografía” ni “porno” (Real Decreto 157/2022 2022). Por otro lado el Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, por el que se establece la Ordenación y las Enseñanzas Mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria sí incluye la palabra “pornografía”, solo una vez y de esta manera “ el acceso a contenidos inadecuados como la pornografía” (Real Decreto 217/2022 2022:45) dejando en evidencia en ambos casos el vacío educativo; uno por invisibilización y el otro por demonización. En ninguno de los dos casos se aborda el tema desde una perspectiva pedagógica.

El hecho de que la pornografía no se tenga en cuenta a la hora de implementar un currículum formal supone un vacío educativo importante que no se está ni revisando ni modificando y, como consecuencia, nuestros NNA siguen buscando (y encontrando), sin ser conscientes, respuestas rápidas y erróneas en un porno en el que ni reflexionan, ni trabajan ni evalúan de manera crítica.

Evidencia: que se asocia al consumo

La revisión sistémica consultada dice que el consumo de pornografía está relacionado con la toma de riesgos sexuales en lxs jóvenes además de condicionar la manera en cómo se plantean los encuentros sexuales.

Algunas consecuencias que tiene este consumo, y que se detallan en la revisión, es que las personas son más permisivas con las diferentes conductas y prácticas sexuales y que hay una constante búsqueda de sensaciones sexuales nuevas. Estas consecuencias están moderadas bajo el paraguas del género de la persona consumidora. (González Hernández et al. 2024)

Hay revisiones que sí que encuentran relación entre el consumo de porno y la violencia y coacción hacia las mujeres, así como con las prácticas sexuales de riesgo pero la autora también afirma que la relación es correlacional y no causal. También es necesario revisar en profundidad el contenido de este consumo. (Sánchez Pazo 2020)

En ambas revisiones se puede observar la relación de la pornografía con conductas de riesgo, tanto individual como colectivas, así como que hay una gran diferencia entre el género consumidor de ese material. También dejan en evidencia las limitaciones importantes que tienen; son necesarias investigaciones longitudinales futuras en la que se dejen claras cuáles son las causas y las consecuencias de este consumo de una manera más clara y contundente, para poder sacar conclusiones decisivas.

Líneas de trabajo 

Es importante buscar líneas pedagógicas que coordinen y trabajen la salud sexual desde la primera infancia hasta la adultez no dirigidas únicamente a la salud sexual, sino englobando áreas como la sexualidad en general, placer, conductas sexuales de riesgo y seguras, género, comunicación… Todo esto desde una perspectiva de género y, puestos a pedir, feminista.

Las guías de The Porn Conversation (TPC) hacen la propuesta con dos guías diferenciadas: una para las familias y otra curricular para docentes. En ambas guías se trabaja una sexualidad integral teniendo como base el “Porn literacy”, es decir, la alfabetización del porno. Aprender a mirar el porno con ojo crítico, diferenciando la realidad de la ficción, derribando mitos y tabúes en torno al porno, visibilizando la diversidad, detectando guiones de roles, género, poder, consentimiento… ( The Porn Conversation s.f).

Teniendo en cuenta estas guías, una pequeña propuesta de acción sería aplicar EIS de manera transversal adaptada por edades a los diferentes centros de educación formal y realizar talleres de manera sistemática, no puntual, sobre diferentes temas. Añadir a los contenidos curriculares actuales una línea de trabajo para la pornografía de manera específica en la que se fomenten las habilidades críticas hacia los materiales pornográficos, siguiendo la línea de Porn literacy de las guías. (The Porn Conversation s.f).

La propuesta para las familias sería crear espacios transversales de acompañamiento con profesionales donde se pudieran resolver dudas y se dieran pautas sobre cómo abordar, con los NNA, diferentes temas mediante charlas, talleres y grupos de debate.

Desde mi punto de vista sería necesario introducir otros agentes educadores como los centros sanitarios, promoviendo buenas campañas de divulgación en salud sexual prestando especial atención a la salud sexual y reproductiva especialmente a las personas con vulva/ovarios/útero. Por otra parte, sería interesante crear espacios confidenciales y fijos en los centros de salud para que lxs usuarixs pudieran hallar respuestas fiables a sus dudas.

Conclusiones

Es evidente que internet y las tecnologías están revolucionando y haciendo evolucionar muchos campos, pero no todos cambian al mismo tiempo. Con todas las evidencias que podemos observar, tenemos que empezar a responsabilizarnos como sociedad.

La falta de educación sexual y la rapidez de internet están dejando un vacío en la educación sexual que solo el porno está tapando y solo abordando la educación sexual integral, incluyendo la pornografía, se puede intentar que los NNA crezcan con conocimientos sanos, ciertos y reales sobre sexualidad.

La evidencia consultada muestra una relación entre las prácticas sexuales de riesgo y la pornografía, pero hacen falta más estudios longitudinales para poder saber si realmente es causal o no.

Estamos construyendo personas frustradas, desinformadas y que buscan soluciones con medicación, alimentado así el sistema farmacopornográfico que nos engulle a todxs y la educación sexual es la solución. Quizá suene muy contundente pero, al fin y al cabo, la información siempre, siempre, siempre, es poder. Y, en este caso, necesitamos que la información sea contrastada, veraz, explicada y, sobre todo, criticada.

Tenemos que hacer nuestros los espacios públicos, ya sean hospitales, escuelas, centros cívicos/culturales o incluso nuestros hogares y llenarlos de información que sea gratuita, cierta y asequible y que tenga en cuenta la diversidad de personas, de prácticas, de orientaciones sexuales, de géneros y de maneras de vivir la sexualidad. Implementar un buen currículum sobre EIS en centros formales y adoptar el porn literacy como herramienta de trabajo en todos los espacios educadores sería una buena manera de empezar.

Solo así conseguiremos que vivan su sexualidad con plenitud, con libertad, con salud, sin juicios y con respeto.


Bibliografía

  • España. 2022. Real Decreto 157/2022, de 1 de marzo, por el que se establecen la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria. Boletín Oficial del Estado (BOE).
  • España. 2022. Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria. Boletín Oficial del Estado (BOE).
  • González Hernández, Ana, Rodrigo J. Carcedo González, y Ariadna Benito del Arco. 2024. “Pornografía y conductas sexuales de riesgo en adolescentes y jóvenes: una revisión sistemática.Revista Complutense de Educación 35(4):729–739. https://doi.org/10.5209/rced.86191.
  • Milano, Laura (comp.). 2021. El dedo en el porno: R/Goces entre teoría, feminismos y pornografía. 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Madreselva.
  • Mora Ruiz, Rocío, y Manuel Ibác Fernández. s.f. “De la pornografía a la prostitución en un solo ‘clic’: Una propuesta de intervención socio-educativa con niños, niñas y adolescentes.Documentos de Trabajo Social (65).
  • Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Organización Mundial de la Salud (OMS). 2000. Promoción de la salud sexual: Recomendaciones para la acción. Washington, DC: OPS/OMS.
  • Sánchez Pazo, Elena. 2020. La influencia del consumo de pornografía en la conducta sexual de la juventud: una revisión sistemática. Trabajo de Fin de Grado, Grado en Psicología, Facultad de Ciencias de la Educación.
  • The Porn Conversation. s.f. Curriculum & Activity Guide (8–11, 12–15, 16+). [Guías educativas en PDF].
  • The Porn Conversation. s.f. Conversation Guide (8–11, 12–15, 16+). [Guías educativas en PDF].
  • UNESCO. 2018. Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad: Un enfoque con base en la evidencia (edición revisada). París: UNESCO.

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