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La suerte de fracasar en sexualidad

Tómate unos momentos para pensar: ¿Por qué podría ser una suerte fracasar en sexualidad? ¿Qué significa fracasar en sexualidad?

En la mujer, fracasar en sexualidad es tardar más que su pareja en tener un orgasmo, o bien la ausencia del mismo, no desear, sentir dolor en la penetración, etc. En el hombre, el fracaso es eyacular antes que su pareja, no desear, no ser experto, que la erección baje antes de tiempo, etc. Y todos estos “fracasos” vienen definidos por las creencias adquiridas culturalmente de lo que es la sexualidad.

Si nos fijamos un poco más, veremos que hay dos creencias erróneas que destacan:

Por un lado, nos encontramos con que se identifican los conceptos sexo y sexualidad como equiparables; cuando, en realidad, el uno es parte del otro. Es decir, el concepto sexualidad se reduce a sexo, cuando en realidad el sexo es una parte de la sexualidad y no el todo. Sexualidad abarca desde cómo nos vivimos como personas, cómo nos disfrutamos, cómo reacciona nuestro cuerpo a los estímulos, sean eróticos o no, etc. y, todo ello, realicemos o no prácticas sexuales. Y todos estos “cómos” vienen definidos por nuestras creencias, que son las que determinan cómo vamos a desplegar nuestra sexualidad.

El sexo es una parte de la sexualidad y no el todo

Pero la educación recibida en este ámbito está centrada en reprimir, más que en desplegar nuestra sexualidad. Y uno de los mecanismos más potentes para reprimir nuestra sexualidad es creer que, para poder disfrutarnos, hay unos patrones establecidos considerados normales. Y, como bien dijo Jodorowsky: “Los pájaros nacidos en jaulas creen que volar es una enfermedad”.

Así pues, si reducimos sexualidad a sexo, nos quedamos con una pequeña parte de lo que puede ser nuestro disfrute. En el momento en que nos hagamos conscientes de que somos mucho más que unas determinadas prácticas, el abanico de posibilidades aumenta.

Por otra parte, todos los “fracasos” citados anteriormente, son aquellos que consideramos que no deben ocurrir dentro del esquema aprendido en el que, en parejas heterosexuales, la relación genital se basa en un pene erecto que tiene que introducirse en la vagina y, desde ahí, producirse magia. Lo considerado normal en sexualidad limita nuestras vivencias, puesto que marcan lo que es aceptable o no. O, si no, prueba a quitarle la “L” a normal.

Lo considerado normal en sexualidad limita nuestras vivencias, puesto que marcan lo que es aceptable o no

Es curioso cómo nos reafirmamos en que no hay dos seres humanos iguales y, en sexualidad, se lucha para que todo el mundo sea igual; y, de no ser así, surgen los problemas.

¿Y por qué es una suerte fracasar en sexualidad?

Porque nos brinda la oportunidad de salir de este círculo vicioso de cumplir con expectativas externas que hemos hecho propias. Favorece el que volvamos a nuestro cuerpo para reaprendernos y disfrutarnos desde nuestras apetencias y no desde las exigencias. Aunque para que realmente se convierta en éxito tengamos que empezar a ejercer la responsabilidad sobre nuestro placer e implicarnos en ver qué hay de verdad en todo aquello que se nos impone.

Descubre tus propios ritmos, juega con tu cuerpo y disfruta desde el sano egoísmo de tu sexualidad y, por extensión, del sexo. Y, sobre todo, sin expectativas, disfrutando del camino y dejándote sorprender por cada instante.

 

*Mónica Quesada. Pedagoga y Terapeuta Sexual
Artículo publicado en el nº 112 de la Revista Sexpol, pág. 19

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